El Tottenham la base táctica de la selección

Si bien fue el Tottenham la base táctica de la selección, no ha sido el camino clasificatorio un signo inequívoco de ello. Desde un 4-2-3-1 o un 4-3-3, los ingleses han focalizado su fase ofensiva en hombres rápidos, verticales, de ímpetu o desborde, pero con matices diferentes a lo que representa las ideas de Pochettino. Con Kane coronando la tarta, los más utilizados han sido Sterling, Chamberlain, Rashford y Alli, y opciones como la de Lingard no hacen sino acentuar el tipo de mediapunta, extremo o atacante con el que desembarcará Inglaterra en el Mundial. Quizás ese sea su mensaje esta vez.
A lo mejor no le queda otra que apostar por un fútbol más premier que nunca. Desde luego, como mensaje, es muy potente. Sería retomar su identidad más pura, de cesped encharcado en los suburbios industriales. Ataque profundo, amplio, rápido. Justo teniendo a jóvenes promesas sin acabar de explotar del todo entre tus mejores atacantes, cuyas principales virtudes son el desborde y la profundidad, reforzaría su motivación (y quizás su rendimiento) erigiéndolos los avatares del proyecto. 
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Alida por fuera con Delph o juego directo hacia Dier-Alli-Kane/Vardie. Finalización por fuera con centro lateral a Kane/Vardie y Alli cargando el área o diagonal del extremo (Rashford/Sterling) apoyándose por dentro en Lingaard/Wilshere o Kane. 

Es muy rudimentario, pero para un torneo corto tipo mundial, puede ser una propuesta que por momentos sería capaz de empotrar al rival contra su área y puede ser la sorpresa. Sería cuestión de ver si es capaz de cerrar las bandas en la transición defensiva y ajustar la altura de Dier-Wilshere y de un central para tener una posible salida por dentro.
Qué difícil aún así es ver a Inglaterra generando ilusión y/o credibilidad. A mí me cuesta ver en este grupo de jugadores un despegue. No percibo algo diferente, no hay calidad extraordinaria ni tampoco singularidad en su propuesta.
Me cuesta mucho confiar en Inglaterra. 
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Aunque cuentan con Harry Kane, que se ha ganado a pulso ser un goleador descomunal, a él sí me lo creo a pies juntillas.
Cuesta bastante creerse a la selección inglesa. Comparto la idea de que no es una generación que desborde talento, más allá de un par de piezas, y de que se ve lastrada por sus persistentes problemas culturales/de identidad. Por otra parte, hay que añadir que en el auge que está experimentando el fútbol inglés a nivel de clubes, salvo en el caso del Tottenham, son pocos futbolistas ingleses están teniendo mucho protagonismo en los distintos proyectos.
El reciente protagonismo de Jack Wilshere podría, sobre el papel, asumir dicha misión, pero con las dudas evidentes sobre el peso específico de su fútbol. En contra de lo que supone Kane en el remate, Sterling en el uno contra uno o Rashford en la zancada y la acción individual, encomendar a Wilshere labores de construcción no soluciona el problema identitario. Más que nada porque para Southgate, por lo visto en la fase de clasificación, un Wilshereparece más un recurso que un inicio. En el último año, Inglaterra ha intentado dar cabida a sus individualidades con caminos bastante predefinidos, donde los centrocampistas buscaban más equilibrio.